C/ Fernando El Santo, 19 - Gijón
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¿Cómo se lleva a cabo una buena hidratación en el entrenamiento de fuerza?

buena hidratación en el entrenamiento de fuerza

Una buena hidratación en el entrenamiento de fuerza debe contar con tres fases. Estamos hablando de hidratarse antes, durante y después de la sesión. La realidad es que son muchas las personas que solo quieren beber durante el ejercicio y, además, cuando aparece la sed. 

Si esto se hace así, lo cierto es que el organismo ya comienza a deshidratarse, con lo que no hay que esperar a llegar a este punto. Una hidratación cuidada hace que la persona pueda maximizar su rendimiento sin caer en una fatiga excesiva antes de lo esperado, lo que haría que no pudiese seguir con el nivel de entrenamiento, ya que no habrá fuerza, resistencia y concentración. 

Desde NB Ejercicio y Salud queremos que te sientas realmente bien mientras entrenas con nosotros, por lo que queremos darte algunos consejos para que sepas cómo debes actuar a la hora de reponer líquidos.

¡Así se realiza una buena hidratación en el entrenamiento de fuerza! 

Como te hemos adelantado, una buena hidratación en el entrenamiento de fuerza comienza antes del entrenamiento. Lo ideal es que antes de llegar al gimnasio ya estés bien hidratado. Por eso, conviene que sepas que es un hábito muy saludable beber entre 400 y 600 ml de agua en torno a 2 o 3 horas antes de la sesión. 

Esta cantidad es perfecta, pero aproximada, teniendo en cuenta que, por ejemplo, un día de calor en el que ya has hecho frente a algunas obligaciones, quizá necesites aumentarla. Prevenir es mucho mejor que lamentar, así que recuerda que debes prepararte a la perfección para entrenar. 

Durante el entrenamiento es clave beber cada 15 o 20 minutos. Eso garantiza una hidratación ideal. De todas formas, tampoco debemos olvidarnos de que los entrenamientos pueden ser variados con lo que, en ocasiones, también se pueden beber pequeños tragos después de cada ejercicio realizado. 

¿Sabes qué tienes que beber? Hay varias opciones, aunque el agua sigue siendo la principal protagonista. Suele ser suficiente cuando la práctica física no va más allá de la hora, aunque sea de gran intensidad. Si el entrenamiento se alarga, las bebidas isotónicas aparecen como una alternativa más que válida y necesaria. Siempre tienes que beber poco a poco para no encharcarte y, así, no tendrás sensación de pesadez.

Para terminar con la buena hidratación en el entrenamiento de fuerza, hay que beber agua tras el entrenamiento. De hecho, también puedes consumir frutas y verduras, que cuentan con una cantidad significativa de agua. Un entrenamiento muy intenso puede hacer que tengas que beber de 1 a 1,5 litros de agua. 

¡Te esperamos como especialistas en entrenamiento personal en Gijón!